Traumatólogo de dedos en gatillo en Málaga

Dedos en Gatillo/Resorte 2018-05-28T12:46:44+00:00

Sintomatología del dedo en gatillo

El dedo en gatillo o también conocido dedo en resorte es llamado así por su peculiar manera de volver a la posición del dedo estirado. El dedo afectado queda trabado con la primera falange en extensión y el resto es prácticamente incapaz de enderezarse hasta que en un rápido movimiento vuelven a su posición. Al principio, el dedo en gatillo puede sentirse como una molestia en el comienzo del dedo, e incluso presentar un bulto o nódulo bajo la primera polea. También otros síntomas son el anquilosamiento del dedo y un dolor cuando se intenta realizar la flexoextensión del dedo. Tiende a confundirse el lugar de la lesión puesto que aunque sea un problema en la base del dedo, las articulaciones afectadas son las siguientes falanges.

Anatomía de los dedos en gatillo o en resorte

Los dedos de las manos son movidos por tendones flexores y extensores. Estos tendones se encuentran recubiertos de las llamadas vainas sinoviales y pasan a través de unos tubos que se denominan poleas, estas se asemejan mucho a los aros por los que pasa el sedal a través de una caña. Al atravesar estas poleas, los tendones quedan adheridos a las falanges y así se produce el correcto movimiento de la mano. Las poleas de los tendones son nombradas, de la más cercana a la palma a la más lejana, A1, A2, A3… si son anulares y C1, C2… si son cruciformes. La buena funcionalidad de las articulaciones pasa por una correcta salud de las poleas, los tendones y las vainas sinoviales.

Causa

Causa

Su causalidad tiene diversos orígenes y, en algunos casos, es imposible determinar la causa. Entre los problemas que pueden derivar en un dedo en resorte están infecciones, lesiones, inflamaciones causadas por otros motivos, exceso de trabajo de esa musculatura o un problema de tensión. Los dedos en gatillo son producido por una tenosinovitis, es decir, una inflamación de la envoltura de la vaina tendinosa. Al producirse esta patología, el diámetro de la polea se hace más pequeño e impide así el deslizamiento de los tendones. Cuando finalmente el tendón consigue pasar a través de la polea se produce la repentina extensión del dedo afectado.

Los casos más frecuentes de dedo en gatillo se dan en niños que superan el año de edad, y en adultos mayores de 45 años, sobre todo mujeres. Mientras que los dedos más afectados en la edad adulta son el corazón y el anular, en los más pequeños el que con más frecuencia sufre de dedo en gatillo es el pulgar.

La existencia de enfermedades como la diabetes, tendinitis, artritis reumatoides entre otras, aumentan la probabilidad de padecer esta enfermedad, al igual que realizar diversos comportamientos anatómicamente perjudiciales, como el trabajo de oficina en el que se utiliza demasiado el teclado.

Diagnóstico del dedo en resorte

Encontrar el diagnóstico de la enfermedad del dedo en resorte es relativamente simple. Cuando el sujeto no puede extender el dedo afectado sin tener ese arranque explosivo o salto sufre, con gran probabilidad, de un dedo en gatillo. A esto le puede acompañar lo ya comentado en la sintomatología de la enfermedad: molestia, un nódulo en la base del dedo, anquilosamiento… Aun así, no siempre que se sufre de esa parálisis en el dedo resulta ser el dedo en gatillo, por lo que el doctor traumatólogo deberá encontrar el correcto diagnóstico a través de diferentes test. Un ejemplo que el Dr. Vicente de la Varga utiliza es la maniobra de Finkelstein. A través de esta, el doctor puede detectar una tendinitis de D´Quervain o Síndrome de la Tabaquera Anatómica. Esta patología es un caso particular en el que los tendones extensores del pulgar son los que padecen la inflamación haciendo que parezca una lesión en la muñeca, y no en el pulgar, pero es más grave debido a la localización de la lesión, el pulgar es el más importante de los dedos de la mano debido a que es el único capaz de oponerse al resto

Para terminar un buen diagnóstico, si es necesario, el doctor puede apoyarse en los resultados de una ecografía para determinar el estado de los tejidos blandos. Otras pruebas como radiografías no dan un buen diagnóstico.

Tratamiento

Como tratamiento inicial, si el paciente no presenta un estado grave, que normalmente sí se presenta, entonces podría prescindir de la intervención quirúrgica. Este tratamiento conservador consistirá en una desinflamación de la zona afectada a través de masajes, cremas e incluso infiltraciones.

Si el tratamiento inicial no evoluciona adecuadamente se deberá llevar a cabo una operación quirúrgica. Esta cirugía se realiza frecuentemente sin pasar por el tratamiento conservador porque los afectados ya presentan un estado avanzado de la enfermedad cuando acuden a consulta. Por suerte, la operación es simple y tiene un altísimo porcentaje de casos recuperados satisfactoriamente.

Los adultos suelen realizarse esta operación sin necesidad de anestesia general, únicamente local, mientras que en los más pequeños si se aconseja sedarlos puesto que es más fácil que compliquen la operación. Consiste en hacer una pequeña incisión encima de la inflamación y extraer la llamada polea (A1 es lo más frecuente) para ayudarle a ensancharse y permitir que el tendón pase con mayor comodidad a través de ella. Tras hacer esta extensión del diámetro de la polea se vuelve a introducir en el dedo y se sutura la pequeña herida de unos 3 o 4mm.

También se puede cortar la polea en el caso de la A1 puesto que no crea ningún tipo de molestia y se evita volver a repetir esa enfermedad en el mismo dedo.

La operación tarda algo más de un cuarto de hora, y en el momento en que el paciente no presente molestias puede empezar a movilizar el dedo que tendrá un movimiento normal en unas dos semanas o menos. En la gran parte de los casos, un tratamiento fisioterapéutico no es necesario, puesto que la rehabilitación se consigue volviendo al uso normal de la mano.

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