Osteocondritis

Osteocondritis 2018-05-28T09:13:05+00:00

En nuestro centro CAMDE, nuestro traumatólogo especialista en osteocondritis de rodilla en Málaga, el doctor Vicente de la Varga, determinará el tratamiento más adecuado para cada paciente  a través de un diagnóstico cierto sobre la lesión sufrida en la rodilla.

Qué es la ostecondritis de rodilla

La osteocondritis disecante es una patología que afecta a las articulaciones, principalmente la rodilla, el codo y el tobillo. Esta se produce cuando el hueso existente debajo del cartílago de la articulación sufre un fuerte debilitamiento hasta morir, lo que se produce por falta de flujo sanguíneo (isquemia) en la zona. Llegada esa afección, el hueso y el cartílago pueden desprenderse, lo que conlleva dolor y dificultad a la hora de realizar cualquier movimiento en la articulación. Esta definición, aunque es aplicable a cualquier articulación, se presenta fundamentalmente en la rodilla.

Causas
Sintomatología

Causas de la osteocondritis de rodilla

No existe una causa determinante que conlleve a que se produzca este fenómeno, aunque sí es cierto que afecta en mayor grado a niños y adolescentes, especialmente cuando realizan actividades de alto impacto como correr o saltar, al tratarse de movimientos que influyen en la articulación. También es posible que tras recibir traumatismos de manera continua o reiterada pero de carácter leve (es decir, microtraumas).

Por otra parte no hay que descartar que exista una predisposición genética, existiendo algún componente que influya en que algunas personas tengan más probabilidades de sufrir este tipo de lesión.

Sintomatología

Las manifestaciones más evidentes de la osteocondritis de rodilla se pueden exteriorizar en los siguientes síntomas:

  • Dolor: en una primera fase se produce un dolor difuso cuando se realiza ejercicio o algún tipo de deporte, el cual se va intensificando con el paso del tiempo, localizándose en el lateral externo o interno de la rodilla.
  • Inflamación de la rodilla: ésta se debe a un derrame intraarticular.
  • Chasquido al mover la rodilla: cuando uno de los fragmentos está suelto, puede quedar entre los huesos, lo que puede hacer sonar cuando se mueve o incluso trabarse, produciendo un bloqueo.
  • Inestabilidad
  • Debilidad de la articulación: se tiene la impresión de que la rodilla se “afloja” o está débil.
  • Disminución o imposibilidad de movimiento: como consecuencia del desprendimiento, se puede producir un bloqueo en el desplazamiento de la articulación.

Tipos de osteocondritis de rodilla

La gravedad de la lesión será determinada por el traumatólogo especialista en osteocondritis de rodilla en nuestro centro de Málaga, y así se encuentran diferentes grados:

  • Grado I: el fragmento del cartílago lesionado es pequeño, está pegado al hueso subyacente y no existe desplazamiento.
  • Grado II: existe un fragmento del cartílago que se encuentra desprendido de forma parcial.
  • Grado III: el cartílago está desprendido pero no se ha desplazado.
  • Grado IV: es el supuesto de mayor gravedad ya que el cartílago no sólo está desprendido sino que también se ha desplazado, por lo que se comporta como un elemento “suelto” o libre en la articulación.

Diagnóstico

Con carácter general, el traumatólogo especialista en osteocondritis de rodilla en Málaga detectará la lesión a través de un examen radiológico.

Por su parte, la resonancia magnética permite realizar una mejor valoración de la situación de la articulación, es decir, se puede determinar la integridad del cartílago y  la disección o separación de éste con respecto al hueso (disección del fragmento osteocondral).

El principal objetivo es conocer la estabilidad del fragmento óseo, si el mismo se encuentra estable o inestable, lo que dependerá si existe punto de unión entre el hueso sub-condral afectado y el cartílago afectado, estableciendo así un diagnóstico más preciso para realizar el tratamiento oportuno.

Tipos de osteocondritis

Tratamiento indicado por Dr. Vicente de la Varga,
traumatólogo especialista en osteocondritis en Málaga.

Las pautas a seguir para lograr la recuperación del paciente dependen de diversos factores, siendo principalmente la edad del mismo, la estabilidad del fragmento y si ha existido un desplazamiento respecto a su posición natural o no.

Para los casos de menor gravedad, como son los grados I y II, se opta por realizar un tratamiento conservador, evitando cualquier carga sobre la rodilla afectada, por lo que en estos casos será necesario el uso de muletas durante un período que oscila entre uno y tres meses, e incluso podría ser necesaria la inmovilización. A estos meses de reposo es necesario añadir algunos meses de recuperación en el caso de que se trate de deportistas profesionales, los cuales necesitan recuperar la forma física que tenían anteriormente a la lesión.

En el caso de los grados III y IV, se aconseja la intervención quirúrgica. Cuando hay signos de desprendimiento sin desplazamiento del fragmento, es necesario fijarlo al hueso que subyace; en caso de que el fragmento del cartílago se haya desplazado, la acción estimada es reponerlo y fijarlo. Cuando éste último caso no es posible, se podrán realizar autotransplantes osteocartilaginosos, aunque también está la opción del cultivo de condorcitos con injerto óseo y sustitutos osteocartilaginosos. Tales intervenciones se recomienda realizarlas de forma artroscópica frente a la convencional (cirugía abierta), mucho menos invasiva y cuya recuperación postoperatoria es más breve.

Pedir cita