¿Qué es el síndrome de Haglund?

Consiste en un cuadro doloroso de la parte posterior del tobillo debido al roce del calcáneo con el tendón de Aquiles. Éste síndrome consta de tres elementos que suelen aparecer juntos:

  • Deformidad de Haglund, una «joroba» en la parte posterior del calcáneo cercana a la inserción del tendón de Aquiles
  • Tendinosis aquílea, que es una degeneración localizada del tendón de Aquiles en la zona que roza con la «joroba»
  • Bursitis retrocalcánea, que es la inflamación de una almohadilla que separa el calcáneo y el Aquiles, y que en los casos en los que hay roce entre ambos se inflama y llena de líquido.

Aunque los tres elementos pueden aparecer por separado, con su propia sintomatología y tratamiento específico. Para que sea un Síndrome de Haglund se han de encontrar juntos los tres elementos, y deben ser tratados conjuntamente para conseguir solucionar el problema.

Síntomas del síndrome de Haglund

Los síntomas más comunes a la enfermedad de Haglund suelen ser

  • Bultoma en la parte posterior del talón, sobre todo en la parte externa, aumentando las partes blandas.
  • Hiperqueratosis o callosidad en esa zona posterior del talón por roce con el zapato.
  • Dolor focal en la inserción del tendón, al pellizcarlo lateralmente. El dolor no es al presionar la parte posterior del talón, a no ser que el Haglund coexista con una calcificación del tendón de Aquiles. Al comienzo de la actividad física el dolor es más intenso, después al “calentarse” la zona se alivia un poco. Hay casos en los que no hay dolor, solo la deformidad.
  • Flexión dorsal del pie dolorosa, causada por la inflamación de la bursa por la fricción entre el tendón y el hueso.
Causas

Causas del síndrome de Haglund

Hay cierto factores que predisponen a sufrir este tipo de enfermedad, a continuación citamos los más relevantes:

  • Pies cavos y/o supinadores.
  • El uso de calzado inadecuado
  • Acortamiento de los músculos de la cadena muscular posterior de la pierna (isquiotibiales, gemelos y sóleo). Esto produce una tracción continua sobre la inserción del tendón Aquiles en el calcáneo.

Diagnóstico

La sintomatología del  Síndrome de Haglund coincide con otras patologías que causan dolor en el talón (tendinosis del cuerpo del Aquiles, tendinosis de inserción o entesopatía del Aquiles, bursitis retrocalcánea, bursitis retroaquílea, calcificaciones del Aquiles, fascitis plantar, etc).

Es muy usual la coexistencia del Síndrome de Haglund con la Tendinopatía de inserción calcificada del Aquiles, siendo con frecuencia confundidas. Deben diferenciarse claramente pues requieren tratamientos muy diferentes.

  • En la Tendinopatía de inserción Calcificada la prominencia ósea está situada posterior, superficial a la inserción del Aquiles, se palpa una elevación continuando al tendón, siendo muy dolorosa al tacto. Puede haber calcificaciones dentro del tendón, pero el tendón suele estar normal, no degenerado y no hay bursitis. El tratamiento consiste en ondas de choque focales sobre la calcificación y si no responde extraerlas mediante cirugía abierta. No suelen responder a los ejercicios excéntricos y no es posible su tratamiento por artroscopia.
  • En el Síndrome de Haglund la prominencia ósea es anterior al Aquiles, pudiendo a veces sobresalir por los laterales del tendón, sobre todo en su cara externa. El dolor suele aparecer por la bursitis o la degeneración del tendón, doliendo al apretarlo lateralmente, pellizcando el tendón en su inserción.

El diagnóstico de confirmación se realiza combinando:

  • Radiografía lateral del talón, donde se observa la exoótosis o espolón en la parte posterosuperior del calcáneo.
  • Ecografía y Resonancia Magnética Nuclear, con las que se aprecia además la bursa engrosada y con líquido así como la degeneración y engrosamiento localizado del tendón de Aquiles en la zona de roce con la exóstosis.

Tratamiento del síndrome de Haglund

Cuando el Síndrome de Haglund se hace sintomático, y las molestias limitan la vida diaria y la práctica deportiva la única opción es la cirugía. Realizar infiltraciones de corticoides en la bursa, o tratar la tendinopatía Aquílea mediante PRP o EPI puede aliviar temporalmente los síntomas, pero como la causa es mecánica, por el roce del hueso contra el tendón, las molestias volverán a reactivarse.

El tratamiento adecuado es resecar la deformidad ósea, eliminar la bursa inflamada y refrescar la superficie del tendón degenerada. Este procedimiento se puede hacer mediante endoscopia (dos pequeñas incisiones de 5 mm, una  a cada lado del Aquíles, similar a una artroscopia de rodilla) con lo que acortamos enormemente los plazos de recuperación y disfrutando de un postoperatorio mucho menos doloroso.

Plazos de recuperación

  • La cirugía tiene una duración de 30 minutos, y se suele hacer bajo anestesia espinal. La estancia en el hospital es de 12 h aproximadamente, pues tras finalizar la cirugía se deja un drenaje para evitar la formación de un hematoma. Se mantendrá un vendaje compresivo durante 24h.
  • La primera semana está orientada a bajar la inflamación. Se tomarán antiinflamatorios durante las primeras 48h continuándose luego con analgésicos según la intensidad del dolor. Es conveniente aplicar frío en el talón 3 veces al día durante 20 minutos, llevar una medias compresivas suaves y realizar profilaxis antitrombótica. A medida que las molestias disminuyan movilizaremos activamente el tobillo, haremos electroestimulación en gemelos y caminaremos con muletas realizando apoyo parcial del pie operado.
  • La segunda semana apenas habrá dolor e iniciaremos la fisioterapia iniciando ya la carga total con las muletas. Al final de la segunda semana iniciaremos los ejercicios en bicicleta estática y es posible que podamos dejar una muleta.
  • La tercera semana habremos recuperado ya la movilidad del tobillo casi por completo, la inflamación habrá bajado bastante y podremos caminar ya sin muletas. Continuaremos con la bici e intensificaremos el trabajo de potenciación muscular.
  • Entre la tercera y la sexta semana continuaremos con la potenciación muscular, ejercicios de propiocepción y flexibilida, bici y elíptica, para comenzar a trotar al mes y medio tras la cirugía.
  • A partir del tercer mes habremos recuperado muestra marcha y carrera normal, pudiendo realizar deporte de competición.

Pautas para prevenir la aparición del síndrome de Haglund

Se aconseja seguir dos de las medida para la prevenir la enfermedad de Haglund, sobre todo para deportistas y corredores:

  • Uso de calzado adecuado y plantillas en caso de alteración de la pisada.
  • Estiramientos a nivel de toda la cadena muscular posterior de la pierna.
  • Evitar correr en superficies duras.