Traumatólogo para la tendinitis de Cuádriceps en Málaga

Cuadricipital 2018-05-29T08:59:12+00:00

Cuando hablamos del cuádriceps, también lo hacemos del músculo más potente y voluminoso de todo el cuerpo humano. Debemos tener en cuenta su importancia y el trabajo al que se ve sometido a diario ya que dicho músculo, soporta nuestro peso y nos permite andar, correr, sentarnos y realizar multitud de actividades. Es por su importancia por lo que debemos cuidarlo de forma adecuada con estiramientos y deporte para evitar una tendinitis de cuádriceps o conocida de forma técnica como tendinitis cuadricipital.

Como dato curioso, su nombre cuádriceps es debido a las cuatro cabezas musculares que lo componen (Músculo recto femoral, vasto medial, vasto lateral y vasto intermedio).

El cuádriceps se encuentra en la cara anterior del fémur, al frente de nuestras piernas. Gracias a que el recto femoral está conectado al hueso ilion, se convierte en un flexor de cadera, lo que nos permite balancear la pierna para realizar un movimiento habitual como andar o correr. Durante la marcha, son los cuádriceps o más específicamente el vasto medial, quienes se encargan de estabilizar la rótula y es el tendón del cuádriceps quien sufrirá las consecuencias de la lesión que trataremos.

Diagnóstico
Síntomas

Diagnóstico de la lesión

A todo paciente, el Dr. Vicente de la varga, le realizará una serie de radiografías y ecografías para ver y analizar la gravedad de la tendinitis, ya que le permite acceder a las zonas hipervasculares. Estas zonas pueden identificar un intento fallido de reparación que se vuelve doloroso y nos obliga a reducir previamente la reacción hipervascular.

Mediante la resonancia magnética,  si la ecografía no es concluyente, podrá ver el estado del cartílago y le permitirá descartar otras lesiones como la bursitis.

El diagnóstico contempla tres manifestaciones diferentes de la tendinitis cuadricipital:

  • Engrosamiento del tendón que ha comenzado un proceso degenerativo.
  • Micro-roturas fibrilares.
  • Calcificación del tendón. Calcio acumulado en el tendón afectado por la lesión.

Síntomas de la tendinitis de Cuádriceps.

Podemos sospechar de una lesión en el mismo momento en el que comenzamos a sentir un dolor gradual en la parte anterior de la rodilla por encima de la rótula, sin embargo, no es el dolor la única señal de sufrir una tendinitis de cuádriceps, si no que podemos sufrir los siguientes síntomas:

  • Edema e hinchazón en la zona del músculo.
  • Cojear y sentir molestias al caminar o correr sobre superficies irregulares.
  • Dolor y rigidez en la rodilla al realizar estiramientos del cuádriceps
  • Dolor al flexionar y extender la rodilla.
  • Sensación de debilidad cuando aumentamos la velocidad al movernos o realizamos algún ejercicio como sentadillas.
  • Dolor al tocarnos el tendón del cuádriceps.

Recomendamos no dejar pasar ninguno de los síntomas citados anteriormente, ya que a medida que pasa el tiempo, si se repiten las malas prácticas que nos han ocasionado la lesión, la tendinitis puede convertirse en algo más grave.

La gravedad de la lesión puede ir desde una ligera molestia y contracciones fuertes del cuádriceps, a un dolor que se manifiesta en diferentes actividades físicas dificultándonos su realización.

Tratamiento y ejercicios

Antes de adentrarnos en ejercicios más específicos o en el trabajo que realizamos para hacer sanar la lesión de nuestros pacientes, debemos seguir los siguientes 3 pasos como regla general:

  • Descansar hasta que pase la zona crítica de dolor y la inflamación se reduzca. Con nuestra ayuda y en consecuencia, buena fisioterapia, se acelerará el tiempo de recuperación.
  • No parar la actividad física siempre y cuando el dolor lo permita. Es necesario no descuidar por completo el músculo del cuádriceps y realizar (repito, si el dolor nos lo permite) ejercicios de fortalecimiento muscular, estirando a su vez la zona con cuidado. Algunos ejercicios que recomendamos y trabajan la zona afectada de forma específica son los siguientes:
    • Sentadillas. Separaremos las piernas a la altura de los hombros y con la espalda siempre recta, flexionaremos las rodillas hasta dejar los muslos paralelos al suelo como máximo. Recalco el como máximo, ya que si el dolor no nos permite llegar hasta ese objetivo del ejercicio, no deberemos forzar la situación.
    • Zancadas inversas. Para este ejercicio, debemos separar las piernas a la altura de los hombros, y mover una pierna un paso hacia un lateral a la vez que flexionamos la rodilla hasta casi tocar el suelo apoyando el peso del cuerpo sobre la pierna flexionada, manteniendo la espalda erguida. Alternaremos de pierna cada vez que realicemos una repetición, pero como se dijo en el ejercicio anterior, llegaremos hasta donde se nos permita.
    • Estiramiento del recto anterior. Colocaremos para este ejercicio una pierna adelantada, dejando la otra bien atrás dejando el pie orientado hacia delante, nunca hacia los laterales, y la espalda dibujando 90 grados con el suelo. La pierna adelantada la echaremos hacia delante y podremos notar la tensión provocada por el ejercicio. Es necesario recalcar el hecho de mantener la espalda dibujando 90 grados con el suelo siendo esto lo que provocará la tensión necesaria del ejercicio.
  • El entrenamiento será progresivo, por lo que si el dolor no aumenta y nosotros como especialistas lo hemos aprobado tras una consulta personalizada, la duración del mismo se alargará.
Otros tratamientos

Una vez dicho lo anterior, podemos recurrir a ciertos aparatos ortopédicos o vendajes neuromusculares que ayuden a la recuperación tras la lesión.

Como profesionales en traumatología y fisioterapia, los masajes son una parte esencial en la mejora de nuestros pacientes, realizando masajes transversos profundos para deshacer las adherencias en los músculos o tejidos conectivos del tendón, es decir, masajes que se realizan en la dirección contraria a la de las fibras del músculo.

Especialmente en este tipo de tendinitis, la terapia con ondas de choque y la laserterapia son las más beneficiosas, además de un análisis postural que realizaremos con el fin de mejorar la experiencia y realización de ciertos movimientos naturales de nuestros pacientes, como la forma de correr y/o andar.

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