Traumatólogo para la Tendinitis de Aquiles en Málaga

Aquiles 2018-05-29T08:52:35+00:00

Antes de entrar en materia, hablaremos un poco sobre el tendón de Aquiles. Este tendón es grueso y está formado por los dos músculos que componen la pantorrilla (gemelo y sóleo). Ambos músculos son los que nos ayudan a realizar un movimiento tan habitual como ponernos de puntillas.

El tendón de Aquiles lo podemos encontrar en la parte posterior del tobillo y une ambos músculos al hueso calcáneo o talón, y a pesar de ser el tendón más fuerte de todo nuestro cuerpo, siempre está sometido a esfuerzos cuando caminamos, saltamos y corremos por lo que podemos sobreexplotarlo y hacer que se inflame.

La tendinitis de Aquiles o tendinitis aquílea ocurre cuando el tendón que conecta la parte posterior de la pierna al talón se ve sometido por una inflamación y sentimos dolor en la parte inferior del pie.

Síntomas
Causas

Síntomas de la tendinitis de Aquiles

El síntoma principal de esta patología es la inflamación del tendón (indicio de tendinitis básico), sensibilidad a la palpación y un enrojecimiento alrededor de la zona.

Además de todo esto, podremos sentir los siguientes síntomas:

  • Dolor al realizar actividades que pongan en funcionamiento y sometan a presión al tendón (correr, saltar, subir escaleras, etc).
  • Aumento de temperatura en la zona afectada.

Es necesario ser conscientes del riesgo que sufrimos al tener una tendinitis de Aquiles, ya que si no es tratada correctamente y en el menor tiempo posible, podemos sufrir una tendinitis crónica y que el tendón se vea sometido a una tendinosis durante la tendinopatía, se degenere y finalmente tras una serie de micro desgarros, suframos una ruptura parcial o completa del tendón que sí o sí requerirá tratamiento quirúrgico y meses de recuperación.

Causas de la lesión

Normalmente, la causa principal por la que sufrimos una tendinitis aquílea es por una sobrecarga o uso excesivo del tendón. Todo deportista es más propenso a sufrir una patología como la tratada porque aunque parezca y suene raro, su tendón es menos fuerte, ya que al ser sobrecargado por la constante actividad física se vuelve rígido, pudiendo llegar a inflamarse en un momento dado y llegar a romperse.

Algunas causas a tener en cuenta además de la citada anteriormente son:

  • Cambio en la intensidad, duración o frecuencia del ejercicio realizado.
  • Mal calzado o superficie.
  • Rigidez muscular en los gemelos o el sóleo.
  • Tipo de pie. Esta causa, se ve acentuada por el tipo de calzado.
  • Mala técnica o traumatismos.

Como vemos, son los deportistas los más propensos a sufrir una tendinitis de Aquiles como por ejemplo jugadores de baloncesto, corredores o futbolistas, pero con una simple caída, un traumatismo u otros factores a los que podemos ponerle remedio con una correcta prevención, podemos sufrir una lesión como la tratada.

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Diagnóstico de la lesión

Como en prácticamente toda tendinitis, el diagnóstico inicial se realizará con una exploración física para determinar la ubicación del dolor y si hay sensibilidad o hinchazón. Además, mediante una serie de ejercicios y estiramientos se podrá evaluar la flexibilidad, alineación y amplitud de movimiento del paciente.

Todo lo anterior es útil para un primer diagnóstico, pero el Dr. Vicente de la Varga, en su clínica CAMDE en Málaga, hace uso de una serie de pruebas de diagnóstico por imágenes con el fin de descartar, si es posible, un desgarro en el tendón. Estas pruebas se llevarán a cabo con las siguientes técnicas:

  • Radiografías. No permiten visualizar tejidos blandos como tendones pero ayudan a descartar otras patologías que causen síntomas similares.
  • Ecografía. Mediante ondas sonoras nos permitirá ver los tejidos blandos e incluso acceder a ver el tendón de Aquiles en movimiento evaluando a su vez el flujo sanguíneo.
  • Resonancia magnética. Obtendremos imágenes muy detallas que a diferencia de las pruebas anteriores, si nos permitirán ver desgarros o micro roturas o desgarros del tendón y por supuesto, una ruptura directa del mismo.

Tratamiento y ejercicios

Hablaremos de dos tratamientos, siendo principalmente el conservador el que la gente escoge entre otras cosas por el reparo a recurrir a la cirugía (inevitable en ciertos casos).

Tratamiento conservador

En el tratamiento conservador, pueden pasar al menos de 2 a 3 meses antes de que el dolor desaparezca. Como la tendinitis se basa en la inflamación del tendón, lo primero será reducir dicha inflamación con antiinflamatorios, diversas cremas y masajes de hielo. Hago un inciso para recordar y avisar de que toda manipulación de la zona lesionada, debe de ser consultada con nosotros previamente, ya que un simple masaje puede provocar daños innecesarios y nosotros nos encargaremos de evitar eso.

El talón se someterá a una elevación para reducir el estiramiento de Aquiles y en consecuencia la tensión de los tejidos, aconsejando y mejorando factores más bien preventivos para futuras lesiones como una mejora del calzado.

Tratamiento quirúrgico

Tratamiento quirúrgico

Hablaremos del tratamiento quirúrgico y lo primero es acabar con el habitual miedo que todo el mundo siente al pensar en cirugía. Por supuesto lo primero será ver y comprobar las necesidades del paciente, ya que según su edad, o actividad física habitual puede o no necesitar el tratamiento quirúrgico que asegura no tan solo una recuperación más rápida, sino total, eliminando riesgo de sufrir otra lesión similar o igual pasado el tiempo. Muchos deportistas, o gente que simplemente desea una recuperación total se pone en manos del Dr. Vicente de la Varga, que haciendo uso de técnicas quirúrgicas como la cirugía FAST o mínimamente invasiva, asegura mínimos daños físicos en sus pacientes sin una pérdida de sangre habitual en la cirugía abierta. Durante la cirugía será necesario extirpar el tejido inflamado y demás zonas anormales del tendón, llegando a incluso ser necesario retirar un espolón óseo si es que este irrita el tendón de Aquiles. Si bien esta técnica no asegura una recuperación mucho más rápida sino seguridad y rapidez, si lo hacen otras técnicas en la que está especializado como el plasma rico en plaquetas (PRP) y las células madre que ayudan a que el tendón termine por regenerarse por completo haciendo uso de elementos naturales que provienen directamente del mismo paciente al que se le introducen dichas células o plaquetas.