Esguince de rodilla

//Esguince de rodilla

Las rodillas son muy sensibles al daño y el dolor, ya que soportan todo el peso del cuerpo y la fuerza adicional que supone los movimiento al correr y/o saltar por lo que son muy vulnerables a cualquier lesión.Conforme pasa el tiempo, nuestras rodillas se resienten y somos más propensos a experimentar dolor en ellas, por lo que las personas con sobrepeso o las que realizan mucho deporte tienen un mayor riesgo de que sus rodillas resulten dañadas. Los deportes que requieren muchos giros bruscos y rápidos, como fútbol o esquí tienen un alto riesgo de lesiones de rodilla.Con este artículo queremos que conozcas las causas de lesión de rodillas, los cuidados en el tratamiento y cómo prevenir más esguince de rodilla.

¿Qué es un esguince de rodilla?

Antes de nada, vamos a conocer que ocurre cuando sufrimos un esguince de rodilla.  Decimos que un esguince de rodilla es cuando uno a más ligamentos de la rodilla se estiran o desgarran. Los ligamentos son tejidos que sujetan a los huesos para mantenerlos juntos. En particular, los ligamentos de la rodilla apoyan y mantienen la articulación y los huesos alineados. La articulación de la rodilla la forman cuatro ligamentos principales: Ligamento lateral externo, ligamento lateral interno, ligamento cruzado anterior y el ligamento cruzado posterior.

Clasificación de esguince de rodilla

Los esguinces de rodilla se pueden clasificar según el tipo y características del daño:

  • Grado I (leve). En esta lesión, se extiende el ligamento y solo unas pocas fibras se dañan o desgarran (menos del 10 %). Generalmente está lesión desaparece por sí sola.
  • Grado II (moderado). Muchas fibras están desgarradas, pero el ligamento está parcialmente roto pero aún está intacto. Puede haber cierta inestabilidad en la rodilla al estar de pie o caminar.
  • Grado III (grave). El ligamento se desgarra completamente o se separa completamente del extremo del hueso. En este caso se recomienda una intervención quirúrgica.

Tipos de esguince de rodilla

  • Esguince del ligamento cruzado anterior (ACL). Torsión repentina o hiperextensión (doblar la rodilla hacia atrás demasiado).
  • Esguince del ligamento cruzado posterior (PCL). Presión a través de una rodilla. Como puede ser la caída sobre una rodilla doblada o un accidente donde se golpeen las rodillas.
  • Ligamento colateral medial (MCL). Presión a través de la parte externa de la rodilla empujando la rodilla hacia dentro.
  • Ligamento colateral lateral (LCL). Un golpe en la cara interna de la rodilla.

Qué causa un esguince de rodilla

  • Movimientos que causan estrés en la rodilla: Cualquier practica deportiva donde pueda ocurrir lo siguiente: la práctica de deportes donde te encuentras de pie y rápidamente se gire la rodilla; Correr, saltar, parar, aterrizar o cambiar de dirección repentinamente; Toda actividad que cause torsión rápida o repentina de las rodillas; Actividades donde la rodilla se extienda más de lo normal.
  • Golpe directo en la rodilla: Los esguinces pueden ser causados por algún golpe en la parte anterior, por un lado o por la parte posterior de las rodillas. La causa puede deberse a: tropezar y caer sobre sus rodillas mientras estén dobladas o por ser golpeado con fuerza al suelo.

Signos y síntomas de un esguince de rodilla

  • Rigidez o disminución de movimiento
  • Dolor o sensibilidad
  • Crujido dolorosos que oyes y sientes
  • Inflamación o moratones
  • Rodilla que se traba o se rinde al caminar

Tratamiento para esguince de rodilla

  • Descanso. Esta es una de las pautas más importantes para el tratamiento de esguince de rodilla. El descanso ayuda a disminuir la hinchazón y permite que la lesión cure más rápido. Cuando el dolor ha disminuido se pueden realizar movimientos normales, pero hay que tratar de hacerlos despacio para no complicar la recuperación.
  • Hielo. Evita poner directamente sobre la piel y realiza sesiones cortas, no conviene aplicar frío más de 20 minutos, varias veces al día. Durante las primeras 48 horas después de una lesión. Evitar las cosas que podrían aumentar la hinchazón como duchas calientes, compresas calientes o bebidas alcohólicas. Después de 48 a 72 horas, si la inflamación persiste, aplique calor y comienza a realizar ejercicio suave para ayudar a restaurar y mantener la flexibilidad.
  • El frío con comprensión. Es efectivo para la inflamación: El frío disminuye la temperatura de la piel, la compresión hace que penetre en profundidad en los tejidos; Reduce la actividad nerviosa; Reduce el dolor y la inflamación. Es posible que el especialista te recomiende utilizar una banda elástica. Ayuda a mantener fija la rodilla lesionada, mientras se recupera. Debes ajustar la banda como puedas estar más cómodo. Deberás sentir apretada la banda para sentir segura la rodilla; Teniendo en cuenta que demasiado apretada podría causar entumecimiento u hormigueo. Además de causar más hinchazón.
  • Elevar las rodillas por encima de la altura del corazón ayudará a minimizar la hinchazón.
  • Los antiinflamatorios no esteroides ayudan a reducir la hinchazón.
  • Abrazadera. Se usarán hasta que pueda pararse y ya no produzca dolor en la pierna lesionada. Esto para reducir el estrés de la rodilla.
  • Ejercicios de rehabilitación. Trabajar con un fisioterapeuta será la clave para la recuperación y la prevención de más esguinces.
  • Drenaje del exceso de liquido en la rodilla. Se puede realizar mediante la introducción de una aguja para drenar los líquidos de la rodilla. Esta extracción puede ayudar a la rodilla sanar más rápido.
  • Intervención quirúrgica. En caso de que exista rompimiento de ligamento (como una lesión grado III o la lesión en el ligamento cruzado anterior) puede ser posible que necesites cirugía.

Cómo prevenir nuevos esguinces de rodilla

Lo principal para evitar esguinces de rodilla es en primer lugar, realizar ejercicios con un fisioterapeuta que evalue tu estado si has sufrido anteriormente algún esguince de rodilla. El fisioterapeuta te asesorara de los ejercicios y deportes que no supongan un riesgo para tus rodillas. Debes tener en cuenta:

  • Calentar siempre antes de la realización de ejercicio físico y estirar después.
  • Incrementar gradualmente tus niveles de actividad física.
  • Cambiar las zapatillas deportivas cuando sea necesario.

Para evitar dañar demasiado tus articulaciones prueba practicar deportes como el ciclismo y la natación.

By | 2018-07-30T10:44:01+00:00 julio 4th, 2018|lesiones articulares|0 Comments
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