Los meniscos se encargan de dar estabilidad a la articulación de la rodilla y, actuar como amortiguadores entre la tibia y el peroné en el impacto de movimientos al saltar, correr, subir y bajar escaleras.A continuación, veremos en qué consiste el trasplante de menisco.

Causas del trasplante de menisco

Existe cierta propensión a la rotura de menisco en la práctica de deportes de impacto, y a degenerarse con el tiempo, perdiendo elasticidad y adquiriendo rigidez.

Síntomas

El conjunto de síntomas que pueden avisarte de una lesión de menisco y por tanto de la necesidad de trasplante de menisco son:

  • Inflamación que no desaparece.
  • Incapacidad de realizar las actividades diarias.
  • Inestabilidad de la rodilla.
  • Luxación frecuente de la rodilla.

Diagnóstico de un trasplante de menisco

Es importante asistir cuanto antes al especialista para que el menisco pueda repararse en el momento de producirse la lesión, especialmente si el paciente es joven. En el caso, que no fuera así, el menisco se rompería poco a poco y se degeneraría más rápidamente. Por lo que, en estas condiciones no es capaz de cicatrizar, y se recomendaría extirpar los restos del menisco.

Si el diagnóstico determina la existencia de un desgaste severo de la articulación (artritis) el trasplante no sería una opción. Durante la fase de diagnóstico el especialista evaluara la existencia de otro tipo de lesión, como puede ser la laxitud de los ligamentos, lesiones del cartílago o un defecto de alineación de la rodilla. Todos estos problemas se podrían corregir en la misma intervención.

Tratamiento

El tratamiento quirúrgico del trasplante de menisco se realiza mediante una artroscopia, por lo que se puede realizar con anestesia local. Existen determinados riesgos que debemos comentar con nuestro médico antes de llevar a cabo la cirugía, el riesgo mas importante podría ser el fracaso del trasplante, lo que implicaría el mantenimiento del dolor, rigidez en la rodilla, debilidad de la misma, daño en alguno de los nervios que transitan por la articulación e incluso la rotura del nuevo menisco. Sin embargo, y para la tranquilidad de muchos pacientes el porcentaje de éxitos es actualmente muy elevado.

Fases de la intervención quirúrgica

  • Preparación del injerto

Tratándose de injertos congelados, se deberán dejar durante 24 horas a 4 °C y medía hora en suero fisiológico a 37 °C para conseguir la descongelación progresiva.

  • Preparación del lecho meniscal

Extirpados correctamente los restos meniscales, se efectuarán perforaciones a intervalos de 0,5 cm, con el punzón que se utiliza para la técnica de microfracturas, hasta provocar un abundante sangrado, lo cual favorecerá la cicatrización periférica del implante.

  • Realización de los túneles de anclaje

Es una de las fases más importantes de la intervención, el correcto anclaje de los cuernos meniscales resulta imprescindible para poder reproducir las propiedades biomecánicas y asegurar el éxito de la cirugía. Es necesario reproducir la posición anatómica, apoyándose en las radiografías bajo intensificador de imágenes.

  • Colocación del injerto

Desde fuera de la articulación y con cuidado de elegir la entrada y dirección adecuadas para no lesionar las estructuras vasculonerviosas, se pasarán dos hilos hacia el interior, que recuperarán los cabos del punto vertical que se dio al injerto. Así mismo, a través de los túneles, y con ayuda de un pasahilos, se recuperarán los hilos de tracción correspondientes a los cuernos meniscales. Tras dilatar la vía de entrada artroscópica, se traccionará suavemente de los tres hilos, al tiempo que con el gancho palpador se facilita el correcto posicionamíento del injerto.

  • Postoperatorio

Se aconseja comenzar inmediatamente con los ejercicios isométricos y los ejercicios asistidos de flexo-extensión. Una vez retirados los puntos, a los 10-15 días se autoriza la carga parcial con bastones o muletas, manteniendo una rodillera bloqueada en extensión una semana más y limitando, posteriormente, la flexión a 90° durante las seis primeras semanas, para evitar una traslación excesiva del menisco tratado.

Recuperación del trasplante de menisco

La recuperación del trasplante de menisco requiere paciencia y constancia, puede durar unos seis meses. Como hemos comentado, se necesitará el uso de muletas durante 4-6 semanas para evitar que el peso del cuerpo se descargue completamente sobre la rodilla. No obstante, se recomienda la movilidad de esta desde el primer día de la intervención, siguiendo un proceso de fisioterapia para evitar la rigidez de la articulación. El objetivo de la rehabilitación será recuperar el movimiento y el fortalecimiento de la articulación.

Resumen
Fases de un trasplante de menisco
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Fases de un trasplante de menisco
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El trasplante de menisco se realizará en los casos de ruptura y degeracion del menisco. El porcentaje de éxitos es actualmente muy elevado.
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