Dr. Vicente de la Varga

DR. VICENTE DE LA VARGA

La triada: la pesadilla de los deportistas

CAMDE
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Clínica de traumatología y fisioterapia en Málaga

La triada es una de las afecciones de rodilla más complejas, ya que afectan a más de una estructura, siendo una amenaza para la carrera de un deportista. Suelen ocurrir por una combinación de fuerzas, impacto en valgo y rotación externa, causando una lesión del ligamento colateral medial y del ligamento cruzado anterior y del menisco.

¿Qué es la triada en traumatología?

La triada de O’Donoghue, como es conocida, es una de las lesiones más temidas. Fue descrita por primera vez en 1950 por el traumatólogo norteamericano Donald Horatio O’Donoghue, un pionero de la medicina deportiva. O’Donoghue describió la triada como una triple lesión. Se le llamó triada por la implicación de tres zonas lesionadas: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno.

Actualmente, se sabe que es más frecuente la asociación de la lesión del ligamento cruzado anterior, ligamento lateral interno y del menisco externo que con las lesiones del menisco interno (la descripción original, la Triada de O´Donoghue) y es menos frecuente el daño articular del compartimento medial.

La triada es la pesadilla de los deportistas de élite, sus entrenadores y cualquier miembro del equipo médico. Las consecuencias de sufrir una lesión de este tipo es el largo tiempo necesario para la recuperación, la cantidad de estructuras implicadas, la posibilidad real de no recuperar el nivel de movilidad y función anterior a la lesión y el paso obligado por quirófano si se quiere volver a competir.

Factores de riesgo

Hay tres factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir una lesión de rodilla:

  • La edad.
  • Haber sufrido una lesión previa.
  • El estado de los ligamentos.

Causas de la triada

Es cierto, que la triada es una lesión muy relacionada con el fútbol, ya que las características de este deporte lo hacen especialmente proclive a que se produzca. Las frenadas, arrancadas, contactos son conductas de alto riesgo. Son vulnerables a sufrir la triada todas aquellas personas que realicen deportes que tengan solicitaciones mecánicas de cierto impacto, como deportes de contacto: fútbol, baloncesto, esquí etc. Los deportes mencionados requieren mucho los ligamentos y las estructuras ligamento-meniscales de la rodilla.

Existen una serie de elementos anatómicos, que hace a los pacientes más propensos a sufrir esta lesión. No es de extrañar que quien haya tenido una tríada en una rodilla con el paso de los años sufra otra triada en la otra rodilla. Sin embargo, es una condición que casi siempre se combina con el factor de riesgo que supone practicar un deporte como los mencionados.

Como hemos comentado la triada suele ocurrir como consecuencia de un impacto lateral sobre la rodilla de la pierna en apoyo o después de una desaceleración brusca. Ocurre entonces una intensa rotación de la tibia sobre el fémur. Las personas que la han sufrido describen un chasquido.

La lesión del menisco causa dolor y la gravedad radica en que al tener lesionados los ligamentos se produce una inestabilidad anteroposterior y medio lateral. Esto provoca que en fase aguda se produzca un bloqueo funcional completo de la rodilla y que, si no se trata a tiempo, provoca una incapacidad de caminar en terrenos irregulares, hacer giros o frenar bruscamente.

Existe una variante de esta lesión aún más grave conocida como péntada desgraciada que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. 

Tratamiento de la triada

El tratamiento de la triada se centra en los ligamentos y el menisco. La triada no daña ningún músculo, sólo se rompen tejidos ligamentosos y cartilaginosos de la rodilla. La intervención dependerá de una variedad de factores, como la edad o el grado de lesión, sobre todo en el menisco lateral interno, porque esta suele cicatrizar. Sin embargo, el ligamento cruzado anterior y el menisco sí suelen requerir cirugía. El tratamiento del menisco, si la rotura es suturable es preferible suturarlo; y en el caso del ligamento cruzado anterior, si la rotura es completa hay que hacer una reconstrucción, hacer un ligamento nuevo.

Se fabrica un ligamento nuevo con tejido del propio paciente, normalmente del tendón rotuliano o de isquiotibiales, lo que minimiza los riesgos de rechazo o infección. Pero, en casos excepcionales se utilizan injertos de bancos de tejidos, normalmente en reintervenciones.

El trasplante meniscal se lleva a cabo como un procedimiento abierto o con una miniartrotomía asistida por artroscopia. Las técnicas más utilizadas son la técnica del taco óseo doble y la técnica del bloque óseo.

Indicaciones del trasplante meniscal

  • Dolor en un solo compartimento que no cede con tratamiento conservador
  • Edad menor de 45-50 años. Siempre después del cierre de los cartílagos de crecimiento
  • Inestabilidad articular asociada
  • Condropatía o artrosis precoz: Outerbridge tipo I-II

Existen algunas contraindicaciones, para realizar este procedimiento como la existencia de enfermedad articular inflamatoria o metabólica, artritis infecciosa, obesidad, alteraciones de alineamiento de las extremidades o artrosis evolucionada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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