Una de las clases de artritis considerada de las más dolorosas es la gota. Se trata de una enfermedad famosa desde antaño, dado que generalmente se asociaba a la realeza y a las personas poderosas. Es decir, a todos los que gozaban de una buena posición social y podían permitirse el lujo de comer cantidades fastuosas de comida.

Hay estudios que han detectado un índice de crecimiento en el padecimiento de esta enfermedad en la actualidad por el incremento de la longevidad. De hecho,

se calcula que entre el 1% y 2% de la población padece la gota, siendo mayor el grado de afección en mayores a partir de los 70 años de edad, entre un 5 % y 6% del total. Clic para tuitear

¿Qué tipo de enfermedad es la gota?

Podríamos definir a la enfermedad de la gota como un desorden del metabolismo, puesto que el ácido úrico que debería disolverse en la sangre y expulsarse a través de la orina, se acumula formando cristales bajo la piel y en las articulaciones. Estamos hablando de una patología reumática culpable de producir unos cristales de uratos que inflaman ciertas partes del cuerpo, como por ejemplo el arco del pie, los tobillos, los talones, las rodillas, las muñecas, los dedos de las manos, los codos y en especial, el dedo gordo del pie. Asimismo, pueden causar piedras renales. 

Estos niveles elevados de ácido úrico en sangre, también conocido como hiperuricemia, son los que generan los cristales de urato, muy similares a los depósitos de sal en las salinas. Al crecer en exceso, pueden hasta palparse y verse a través de la piel, recibiendo el característico nombre de tofos. 

Se puede diferenciar esta enfermedad en dos tipos: Gota aguda y gota crónica. Según si los episodios dolorosos solo afectan a una articulación o por el contrario, hay más de una articulación afectada seguida de repetitivos ataques de dolor e inflamación.

Causas de la gota

Como hemos mencionado con anterioridad, la gota surge a raíz del ácido úrico. Por lo general, el cuerpo produce el ácido úrico cuando descompone las purinas, disolviéndose en la sangre y pasando por los riñones para expulsarse por la orina. Sin embargo, hay casos que por distintos motivos el cuerpo genera demasiado ácido úrico o los riñones depuran menos de lo que deberían, haciendo que dicho ácido se acumule y forme los denominados cristales de urato con aspecto semejante a una aguja puntiaguda, bajo una articulación o del tejido que la envuelve. Esto provoca dolor, hinchazón e inflamación.

Ciertas purinas se pueden encontrar en algunos alimentos, como por ejemplo el marisco, la carne de los órganos y los filetes. Existen otros productos alimenticios tales como las bebidas alcohólicas y las bebidas endulzadas con fructosa, que asimismo poseen altos niveles de ácido úrico.

Factores de riesgo

Es conveniente prestar atención a ciertos factores de riesgo que nos harán más propensos a padecer la gota:

  • El sobrepeso. La obesidad es uno de los principales motivos por los que muchos pacientes padecen la gota, puesto que el organismo produce más ácido úrico del habitual, hecho que crea más dificultades para que los riñones lo eliminen.
  • Una dieta rica en ácido úrico. Consumir en exceso carnes, mariscos, así como bebidas endulzadas con azúcar de fruta acarrea consecuencias negativas para la salud, entre ellas sufrir de esta enfermedad. El consumo de alcohol, en especial de las cervezas, también incrementa dicho riesgo.
  • Ciertas afecciones. Algunas patologías como la presión arterial alta sin tratar, las enfermedades cardíacas y renales, así como las enfermedades crónicas tales como la diabetes y el síndrome metabólico, son propensas a producir la gota.
  • Algunos medicamentos. Hay ciertos medicamentos que pueden incrementar el nivel de ácido úrico, pudiendo provocar este tipos de artritis. Se trata de los medicamentos recetados a los pacientes contra el rechazo de trasplantes de órganos, los diuréticos tiacídicos que se emplean para tratar la hipertensión, así como las aspirinas.
  • La edad y el sexo. Teóricamente las mujeres tienen unos niveles más bajos de ácido úrico que los hombres. Sin embargo, tras la menopausia estos niveles se elevan, casi igualándose al de los hombres. Asimismo, los hombres suelen ser más propensos a padecer la gota antes que ellas, de entre los 30 y los 50 años, mientras que las mujeres suelen manifestar signos después de la menopausia.
  • Operaciones quirúrgicas o traumatismos. El hecho de haberse sometido a cirugías, así como haber padecido traumatismos recientemente aumenta el riesgo de sufrir un ataque de gota.
  • Historia familiar. Según los antecedentes familiares, es decir, si alguien de tu familia padeció de la gota, tienes más probabilidades de sufrirla. 

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Por lo general, los signos de la gota suelen manifestarse repentinamente y a menudo por las noches. Los síntomas más frecuentes son los siguientes:

  • Dolor intenso. Una de las características más marcadas de la gota es el dolor articular intenso. El padecimiento recae sobre las articulaciones afectadas, con más posibilidades de que el dolor sea más grave dentro de la 4 a las 12 primeras horas.
  • Molestias constantes. Tras disminuir el dolor intenso inicial, lo más probable es que la molestia articular sea persistente, durando días o incluso semanas. Es común que cada vez se agraven los ataques, en tiempo y dolor.
  • Enrojecimiento e inflamación. Las articulaciones dañadas se inflaman, hinchándose y volviéndose más sensibles, calentándose y enrojeciéndose.
  • Movimiento limitado. En el transcurso de la enfermedad es muy frecuente no poder mover con normalidad las articulaciones afectadas.

Métodos preventivos

Hay algunas medidas preventivas para proteger al organismo contra futuros ataques de gota, como por ejemplo evitar el consumo de alcohol, limitar la ingesta de las carnes, los pescados y las aves, beber mucha agua, consumir proteínas de productos lácteos con bajo contenido de grasa y mantener un peso saludable.

De todas formas, recuerda que si crees padecer la gota o cualquier otro tipo de enfermedad relacionada con las articulaciones, nuestros traumatólogos expertos de Camde te ayudarán para poder poner solución a tu problema de inmediato y dejar de sufrir sin necesidad. ¡No lo dudes más y visita nuestro portal!

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La gota: una artritis inflamatoria muy dolorosa
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La gota: una artritis inflamatoria muy dolorosa
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Una de las clases de artritis considerada de las más dolorosas es la gota. Se trata de una enfermedad famosa desde antaño.
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